¿Cuáles son algunos de tus malos hábitos alimenticios?

Es muy importante mantener unos buenos hábitos alimentarios que te proporcione un estado de salud óptimo y te permita mantener una calidad de vida saludable, tanto física como mentalmente. Muchas veces piensas que tus hábitos son saludables y realmente no lo son, por lo que es muy importante aprender cuáles son algunos de tus malos hábitos alimentarios, para así poder corregirlos y mejorar tu salud.

Los hábitos alimentarios incluye la calidad de tus alimentos, la cantidad de comida, los horarios a los que comes, el orden de las comidas. También por otra parte tu relación con la comida, tus pensamientos o mitos alimentarios, entorno social, habilidad en la cocina, motivación… Son factores que influyen en los hábitos alimenticios.

Malos hábitos alimenticios más habituales

Sabemos que los malos hábitos alimentarios pueden tener consecuencias a largo plazo muy perjudiciales para tu salud.
Aquí te dejo una lista con los más habituales que me he encontrado en consulta de nutrición.

Malos hábitos alimenticios más habituales

Saltarse comidas para compensar

Muchas veces piensas qué es una buena solución saltarte una comida, normalmente suelen ser la cenas o los desayunos, para compensar otra comida que hayas hecho en exceso. Por ejemplo sales el viernes por la noche y cenas fuera y te tomas una hamburguesa y un par de cervezas y para compensar al día siguiente no desayunas.
Esto es un mal hábito alimentario pues genera mala relación con la comida y por otro lado tenemos altibajos energéticos (sábado muy alto y domingo muy bajo) lo que conlleva a una fluctuación del estado de ánimo que a su vez aumenta tus ganas de comer productos ultraprocesados y comida chatarra. También si nos saltamos comidas sin tenerlo en cuenta el reto del día podemos tener deficiencia de vitaminas y minerales.

No tomar suficiente fruta y verdura

La ingesta diaria de fruta y verdura es algo esencial para mantener un buen estado de salud. Estos alimentos nos aportan gran cantidad de vitaminas y minerales que nuestro cuerpo no puede fabricar de manera endógena por lo que es muy importante ingerirlos diariamente para que nuestro cuerpo no tenga deficiencias y pueda trabajar y funcionar la manera más adecuada. También estos alimentos nos aportan una gran cantidad de fibra (muy importante por su efecto saciante y para mantener una microbiota sana) y una gran cantidad de agua para mantenernos bien hidratados, especialmente en épocas calurosas como el verano.
Las recomendaciones la ingesta de fruta es de un mínimo de 2-3 raciones por día, las verduras y hortalizas deberían ser parte del plato principal tanto en la comida de mediodía y en la cena.

Comer sin prestar atención a la comida

Un hábito muy común es comer viendo la televisión, mientras miramos el móvil Instagram, redes sociales… Esto es un muy mal hábito porque no nos hace conscientes de lo que estamos ingiriendo.
De este modo no puedes escuchar a tu cuerpo para saber cuándo está saciado, cuando terminas de comer y notas que estás lleno posiblemente ya te hayas pasado con la cantidad de comida que deberías tomar. La clave y siempre quedarse un poquito antes de la sensación de estar lleno, porque esa sensación ya significa que te has pasado.
También al practicar el mindfulness mientras comemos podemos saborear mejor nuestra alimentación y nuestro cuerpo puede prepararse mejor para digerir los alimentos.

Comer muy rápido

Muy relacionado con el apartado anterior es comer demasiado rápido, la masticación es un proceso clave en la digestión de los alimentos puesto que es el único momento en el que troceamos los alimentos hasta convertirlos idealmente en una papilla denominado bolo alimenticio, el cual ya se ha mezclado con las enzimas de la saliva y está empezando la digestión especialmente de los hidratos de carbono simples.
Si hay alimentos que no son bien troceados pasarán a nuestro estómago y una vez allí no podrán ser digeridos pues las enzimas no pueden acceder a interior de alimento haciendo mucho más lenta y pesada la digestión de la comida al intestino.
Por otro lado al consumir los alimentos de manera muy rápida no le damos tiempo al mecanismo de saciedad como reflejo de la masticación y normalmente consumimos un exceso de energía y mayor cantidad de comida de una sola sentada.

No tener un horario de comidas

Tener una rutina de comidas o un horario más o menos establecidos facilita una alimentación saludable. No es necesario tener una hora fija de comida pero si unos periodos en las que normalmente siempre comemos la misma hora.
Cuando tenemos una rutina de horarios de comida nuestro cuerpo está adaptado el, se ha comprobado en diversos estudios qué nuestro cuerpo segrega unos picos de grelina (hormona relacionada con el hambre) que ayudan a regular la sensación de hambre para tener un hábito de comidas.
Si cada día comemos a una hora muy diferente y no tenemos el mismo patrón alimentario nuestro cuerpo hormonalmente no tiene una rutina establecida y tiene alterado las sensaciones de saciedad y hambre. Cuántas veces te ha pasado que no has podido comer a tu hora y por comer más tarde o bien ya disminuido el apetito o has comido mucha más cantidad, al igual que cuando adelantamos la hora de la comida muchas veces aún no tenemos hambre por qué nuestro cuerpo no ha llegado a segregar ese pico de grelina y necesario.

Beber poca agua

El cuerpo humano contiene una gran cantidad de agua por ello es muy importante mantenerlo muy bien hidratado para que pueda realizar sus funciones vitales de manera correcta. Aquí tienes un artículo sobre el agua.
Muchas veces hemos escuchado qué hay que tomar una cantidad determinada de agua, normalmente mínimo 2 litros al día aunque esto no es del todo cierto aquí te dejo otro artículo la cantidad que necesitamos diaria.
Uno de los malos hábitos alimentarios más habituales es beber poca cantidad de agua y tomar mucha cantidad de refrescos y bebidas que supuestamente son rehidratantes. Este tipo de bebidas suelen ir acompañadas de una gran cantidad de azúcar de forma libre que solo aporta energía innecesaria en la mayoría de los casos.

De hecho hay varios artículos que relacionan el consumo de este tipo de refrescos azucarados con mayor relación con enfermedades como la obesidad y diabetes tipo 2. (Articulo), (Articulo) , (Articulo)
Es de especial importancia consumir la cantidad de agua que necesitamos en la épocas calurosas o si trabajamos en un sitio que requiere mucho esfuerzo y sudas mucho.

Falta de variedad en la alimentación

Muchas veces por falta de tiempo, falta de conocimiento, poca destreza culinaria o pocas ganas de cocinar se acaba recurriendo siempre a los mismos alimentos casi diarios. Con esto corremos el riesgo no tener suficiente variedad en alimentación y por ello tener deficiencia de vitaminas y minerales.
Cada alimento contiene una cantidad diferente de vitaminas y minerales. Por ello es muy importante tener una variedad semanal e incluso que vayamos cambiando alimentos diariamente y semanalmente aunque tengamos unos alimentos que no rotan.

Por ejemplo utilizar cinco o seis tipos de fruta diferentes e ir rotando durante la semana, siempre dando prioridad a las de temporada. Esto podríamos hacerlo también con la carne, con los pescados, eligiendo diferentes fuentes de proteína, hidratos de carbono y de grasa.

Consecuencias de malos hábitos alimenticios

Las consecuencias de llevar malos hábitos alimentarios pueden ser tanto a corto plazo como a largo plazo.
A corto plazo podemos tener problema con el sueño, cansancio, falta de concentración, falta de energía, incluso si tenemos deficiencia en alguna vitamina o mineral podríamos tener problemas como la anemia.
A largo plazo los malos hábitos alimentarios están relacionados con enfermedades no transmisibles como la obesidad, síndrome metabólico, diabetes, atrofia muscular, enfermedades del corazón, enfermedades neurodegenerativas, trastorno del sistema digestivo, estreñimiento, inflamación crónica, la depresión, ansiedad.
Muchas veces no somos conscientes del daño que podemos hacernos cuando tenemos malos hábitos alimentarios qué diariamente nos están perjudicando como los que hemos mencionado a lo largo de este artículo.

¿Cómo modificar malos hábitos alimenticios?

Para poder modificar los malos hábitos alimentarios lo más importante es poder identificarlos para así poder tratarlo de manera aislada e ir viendo poco a poco cómo vamos modificándolo y qué problemas o resistencias nos encontramos cuando intentamos cambiarlo.
Lo ideal es acudir a un especialista nutricionista o psicólogo que te pueda guiar y te ayude a identificar con total seguridad qué hábitos perjudiciales estas cometiendo y como deberías cambiarlo.
Cada persona es un mundo y por tanto para cada persona hay que utilizar unas herramientas diferentes puesto que cada uno tiene una forma particular de ver las cosas, de este modo no se pueden enseñar con la misma visión a todo el mundo.

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