El tomate ¿es una fruta o una verdura?

El tomate es uno de los ingredientes frescos más utilizados en las ensaladas y en la cocina mediterránea. Siempre el tomate ha sido utilizado cómo verdura en nuestro plato de acompañamiento cómo ensalada, o un picadillo de tomate con perejil y aceite y muchas opciones más gracias a su jugosidad y sabor. Pero realmente el tomate ¿es una fruta o una verdura?

¿Qué diferencia hay entre una fruta y una verdura?

Si miramos la clasificación botánica veremos como la verdura y la fruta es clasificado de una manera diferente a utilizar la clasificación culinaria.
Según el Código Alimentario español las verduras van incluidas dentro del grupo de las hortalizas en la que la parte comestible está constituida por su órganos verdes (hojas, fallos o inflorescencias).
Por hortaliza entendemos cualquier planta herbácea hortícola en sazón que se puede utilizar como alimento ya sea crudo o en cocinado.
Las frutas como denominación genérica comprenden el fruto, la infrutescencia, la semilla o las partes carnosas de órganos florales, que hayan alcanzado un grado adecuado de madurez y sean propias para el consumo humano.
Atendiendo a esta clasificación botánica el tomate es una fruta puesto que es el fruto de la tomatera y contiene las semillas.

Teniendo en cuenta la clasificación nutricional las verduras y las frutas tienen otro significado diferente.

Nutricionalmente las frutas tienen un sabor y un aroma más intensos que la verduras y poseen propiedades nutritivas diferentes.

Las frutas se caracterizan por tener hidratos de carbono mayormente simples cómo mono y disacáridos y en cambio la verduras tienen hidratos de carbono complejos como el almidón.

Las frutas al no contener almidón pueden aportar más vitamina y minerales que las verduras en igualdad de peso puesto que no necesitan cocinarse y se pueden comer frescas.

Entonces desde el punto de vista nutricional y culinario los tomates se incluyen dentro del grupo de las verduras.

¿Puede ser el tomate una fruta y una verdura a la vez?

Todo este gran debate proviene desde el año 1887 dónde Estados Unidos aprobó una ley para subir los impuestos de las hortalizas, por aquello entonces el tomate era considerado una hortaliza y los hortelanos buscar un argumentos para no tener que pagar esos impuestos ya que a la fruta no se le incrementaron los impuestos.
Biológicamente al demostrar que el tomate era el ovario de una flor se quedó como una fruta pero el gobierno no aprobó está clasificación y en termino de impuestos se paga como una hortaliza o verdura. Posteriormente la Corte Suprema sí acepto el tomate como fruta.

Técnicamente el tomate, así como el pimiento y la berenjena, son frutas y verduras dependiendo de qué clasificación utilicemos para diferenciarlas si la botánica o la clasificación nutricional o culinaria.

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